
Noche rota.
Ella se metía al coche, intentaba despedirse cuando él de pronto, le robo un beso, fue un beso que hizo entibiar el frío de sus labios, que hizo callar cualquier intento de palabras, y el aire se quedo inmóvil… ella no podía dejar de llorar y no entendía porque.
Cuerdas.
– ¡Me quede sordo! - Grita mientras enseña con gruesas uñas su oído izquierdo. –Me quede sordo- me dice mientras come un plátano recién cortado, y yo como si no le hiciera caso, miro la pocilga donde vive, cartones y plásticos amarrados con cuerda, escondida entre árboles, como un refugio de guerra, como un refugio de tanto recuerdo.
Don Samuel se quedo sordo porque lo dejo su vieja, amaneció un día así, solo y sordo. De vez en cuando va corriendo a la casa gritándole a mi papá. – ¡Felipe! ¡Felipe! “Ya no late mi corazón! - Mi papá sale y hace como que le escucha el corazón, y lo tranquiliza diciéndole que sigue latiendo, y Don Samuel se va contento a su casa, aunque no pueda escuchar, aun puede sentir su corazón en esas noches de extraña quietud, donde sueña que su mujer regresa.

X
No puedes arrepentirte.
No, porque encontraras cosas perdidas.
Si alguien te dice lento, “siempre estaré contigo.”
Recuerda que “siempre”, es palabra tendida a ocultarse
entre cosas inútiles,
¿Quien entre sus manos con
donde creíste dormir.
¿Quién se atrevió a decirte?
“Siempre estaré contigo”
comprender que solo fue del viento, un suspiro.
Hoy buscare en wikipedia el significado de la vida
Hoy como todos los días jugare a tomar decisiones Como si tomarlas fuera un juego de ruleta rusa .
Diario me levanto a las 3 de la mañana
dudando… A veces quisiera traerte conmigo en un respiro.
Espero que el sueño se aleje como si fuera algo toxico,
Espero que tu ausencia se borre con la madrugada.
Imaginándome encontrar una sombra en medio de la oscuridad,
de la distancia de mi cama al baño,
cruzo un patio oscuro, cruzo por tu mente distraída.
Las lágrimas se pagan dice mi abuela
Se pagan y tu no te das ni cuenta.
Por eso detengo mi respiración y simulo morir,
simulo sonreír a mi interior
hasta dentro de un rato que despiertes, yo vuelva a nacer.
Un cuento de amor triste
Estaba seguro, casi, que su amor fue sincero, ella era dulce, delicada, con una sonrisa maliciosa, y una mirada que me enterraba vivo, no existía momento tan feliz que el compartir mis días con ella y no había cosa tan complaciente, que el solo verla comer, caminar, sonreír, porque sus movimientos eran un sinfín de explosiones en mis sentidos, pero se dice, de lo que antes amábamos de alguien, termina siendo lo que aborrecemos ahora, conforme nuestra relación se hacia más seria, ella se hacia más insoportable, sus gritos fueron borrando una por una de nuestras promesas, se comprometía arruinar los instantes que estábamos juntos, con quejas, con muecas que deformaban su rostro hermoso.
Claro que no fue una perdida de tiempo, hoy nos podemos ver como si nada hubiera pasado aunque por dentro halla pasado de todo.
Conocí a otra mujer, pero seria conveniente por ahora, no saber su nombre, la llamare: “quien sea”, pero resulta curioso el inmenso mar de casualidades como si nuestra vida, fuera un capitulo que es separado por cada encuentro y perdida de lo que más amamos, no llores por lo que has perdido, llora, porque lo que has de encontrar. Hoy sé que nunca podrá ser feliz y sabes… me alegra.
Recuerdos de jabón...
Mi mamá me vio con melancolía, sentándose junto a mi, me dijo unas palabras que nunca habría de olvidar: “las lágrimas solo son la promesas de lo fuerte que seremos algún día” esta vez no seco mis lágrimas. Si… eso fue hace muchos años mi querida nieta, aunque tu madre no este con nosotros, se que en estos momentos te abrazaría fuerte, pero ¿cómo te puede consolar un viejo como yo? Si a pesar de tantos años y tantas lágrimas aun me siento tan débil como cuando era un niño.















